Despidiendo nuestro hermano Adriano vamos a compartir algo de su experiencia:
"Mi experiencia aquí en Lima fue conducida por el encuentro con Dios. Me di cuenta de que para tener una relación íntima con Dios, necesitaba plena confianza. La confianza  es parte de nuestro carisma de comunidad, Esta confianza no sería alcanzada sino estuviese fundada en el amor de Dios Trinidad. Esta me permitió conocer aún más un Dios bondadoso y misericordioso, que no sólo es capaz de conocer y comprender nuestras necesidades, pero también puede satisfacer el corazón humano. En otras palabras, esta confianza y la experiencia de Dios, fueron las que me permitieron contemplar la fe y la esperanza del pueblo peruano para ver y admirar la fe y la esperanza del pueblo, estas mismas dificultades de la vida  les permiten comprender que nuestro relacionarnos con Dios necesita ser íntimo y familiar.

Mirar este pueblo, me permitió entrar un poco en la cultura peruana, esto fue una bonita posibilidad de estar en la escucha del Maestro Jesús, la sencillez de corazón es uno de los regalos que los hermanos reciben de Cristo, mirar a la bondad de Dios en ellos me permitió conocerme más, ser consciente de la capacidad innata de las personas en su bondad, en su generosidad y en el amor a nosotros mismos y a los otros, "juntos como hermanos miembros de una iglesia, vamos caminamos al encuentro del Señor."

Nunca solo, siempre juntos como una comunidad. Me di cuenta de que mi vocación y mi corazón se deben cultivar en el amor incondicional de Jesús presente en cada hermano y hermana. El pueblo peruano ha encontrado en el amor de Dios su forma de vida. No se limita a vivir, hay que vivir en la alegría, la característica esencial del pueblo.

Vuelvo a Brasil con las "maletas llenas", llenas de sonrisas, de los hermanos que he encontrado, de acogidas verdaderas y sobretodo de un bonito encuentro con Dios en los hermanos. Estoy convencido de que la experiencia de entrar en la visión del mundo de otro pueblo es una gracia divina que me dio acceso al conocimiento de otro aspecto del rostro de Dios. Doy las gracias a la comunidad por la posibilidad de vivir estos seis meses aquí, gracias por todo, nos vamos a ver pronto".

Gracias Adriano y buen camino en tierra brasileña.