El hermano Carillo Volpato, misionero en Lima, alcanzo a la Comunidad marfileña para el restauro del fresco de la parroquia Saint Laurent.

Gracias a la capacidad y al empeño del maestro Paolo Orlando y del misionero Carilllo Volpato, el fresco en el templo de Saint Laurent ha vuelto a su primer esplendor. Además, los dos artistas han embellecido aún más el templo.

Paolo, Carillo y Felix (un obrero de la parroquia) han trabajado durante tres semanas con mucho ahínco y espíritu de servicio y en un clima de alegre colaboración.
"Pintar iconos requiere algo de espiritualidad porque la iconografía- explica Paolo- es más que un arte: significa pintar imágenes para la oración de las comunidades cristianas que guardan la memoria del Rostro de Jesús. Alabar a Dios frente a un icono permite a los cristianos rezar con los ojos abiertos".

Cuál es el mensaje que dejan a los hermanos de Costa de Marfil por medio de estas imágenes sagradas?

"A Dios- explica Paolo- nadie lo ha visto jamás, como dice el apóstol y evangelista S. Juan, pero El quiso dejarse ver. A la Iglesia (la comunidad de sus discípulos) fueron encomendadas sus palabras, su manera de relacionarse con Pedro y los doce, a una comunidad jerarquizada, sus gestos rituales y el recuerdo de su Sagrado Rostro. En la iglesia Católica, observamos asombrados y guardamos con mucho cuidado las múltiples formas de la Presencia de Dios, que se hizo hombre y entre los hombres tiene morada estable. Nosotros no adoramos a las imágenes en el muro, ni a las estatuas u otras imágenes pintadas. Nosotros adoramos El Unigénito Hijo del Padre- luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero- y adoramos su imagen".

Además, Paolo, Carillo y Felix quisieron brindar un pequeño taller de iconografía a los misioneros y jóvenes de la parroquia, experiencia de encuentro con el Rostro de Jesús, hecha en un clima de oración, acompañados por la Palabra y el conocimiento de la espiritualidad del icono.


El taller de iconografía y los iconos realizados por los misioneros y jóvenes de la parroquia

La Parroquia acogió con mucha gratitud el don hecho por estos hermanos, muchos han acompañado con la oración, otros con pequeños dones, otros expresando personalmente la maravilla y el aprecio por el trabajo hecho. También como Comunidad podemos agradecer por su presencia y el intercambio de conocimientos, experiencia y sabiduría que nos pudieron regalar. Que estas imágenes puedan hablar a todos los que entren en nuestra Iglesia, voz de un Dios "quien quiso darse a conocer!"