El pasado domingo 4 de noviembre el Gimvi parejas dedicó su jornada mensual a llevar alimentos a las personas que viven en las calles y a dar una mano para ayudar en la demolición de la casa de una pareja de ancianos que la perdió durante el huracán María y que aún a un año del fenómeno no han podido reconstruir. Desde temprano llegaron al Centro Misionero las parejas para preparar los alimentos que llevaríamos y poder tener un momento sencillo de saludo y oración.  Nos dividimos en dos grupos para responder a las necesidades propuestas: un grupo iría a las calles del pueblo de Arecibo  y otro a casa de Mingo y Monín a quitar paredes de madera para preparar la estructura para una próxima construcción.

El grupo que llegó a la plaza de Arecibo se fue preparando y entre canciones fueron llegando hombres y algunas mujeres que viven en las calles.  Se les repartieron “bolsitas misioneras” con algunos productos de higiene personal entre otras cosas.  Algunos compartieron un poco más con ellos y se creó un ambiente “festivo” en medio de esta circunstancia de evidente necesidad.

 

Al finalizar el grupo se movió a un área donde se encuentra un centro que le brinda otros servicios a personas ambulantes donde vivimos una experiencia similar. Allí nos encontramos con un grupo de hermanos de otra denominación religiosa que igualmente le estaban llevando alimentos a los necesitados.  En ese momento nos encontramos ambos grupos en la misma intención de servicio y nos integramos con ellos.

 

Mientras el otro grupo logró demoler la casa de madera que necesita ser reconstruida para poder dejarla lista para la próxima etapa de construcción. En este grupo se integraron los padres de Padre Michele Querin, Angelo y Franca.

 

Agradecemos a todos por poner sus manos al servicio de los más necesitados.