La Obra Santa ¿Quién lo mató? fue llevada a escena por un equipo de miembros asociados, voluntarios y misioneros de nuestra Comunidad como un servicio de evangelización. 



El viernes Santo vivimos una experiencia de reflexión por medio de la Obra Santa titulada ¿Quién lo mató? Al Centro Misionero llegaron más de 400  personas para culminar este Santo día de oración y reflexión. Esta obra quiere ser una experiencia de evangelización que traiga a nuestra mente y corazón el momento de la crucifixión y muerte de nuestro Señor Jesucristo por medio de una “actualización” que pueda ayudar a cuestionar nuestra vida cristiana, nuestra manera de ser y de relacionarnos con los demás. .

 

En esta ocasión se recreó un tribunal de justicia en la que fueron sometidos a juicio los diferentes personajes que tuvieron a cargo, en la historia bíblica, la sentencia de muerte dada a Jesús. La escena comenzó con la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo creando sorpresa entre muchos ya que normalmente esto se da en la parte final de la obra. Sin embargo, entonces se inició pidiéndole a los asistentes ponerse de pie para dar paso a la entrada de la jueza e iniciar el juicio. Entre algunas risas de sorpresa quedó establecido, desde ése momento, que todos los asistentes en el público formarían parte activa en el juicio.

 

Por la mesa de acusados pasaron Herodes, Poncio Pilatos, Anás, Caifás, Judas y el jefe de la guardia, Marcelo. En un intercambio de preguntas a los acusados de parte de la Fiscal y con la intervención del abogado defensor se estableció la participación de cada acusado en la muerte de Jesús.  La argumentación  que hicieron los abogados fueron entrelazadas con las situaciones cotidianas de cualquier persona y así provocaron al público a pensar en la decisión que tomaría al decidir la sentencia de cada acusado. Además la jueza, después de dar por terminada la argumentación de la parte acusada y de la defensa permitió un espacio al público para hacerle preguntas a los acusados ya que estos formaban el jurado que iba a decidir la sentencia.

 

El público inicialmente se mostró tímido haciendo preguntas pero poco a poco fue más activo haciendo las preguntas para cuestionar a los acusados por su acción y así poder emitir un juicio ante el mismo. Al final en la tarima se demostró el veredicto dado por el jurado a los diferentes acusados. Fue una noche de cuestionamientos, de decisiones no fáciles y de mirar este misterio de amor que culminó en la muerte en Cruz pero que trascendió a nuestra

pequeñez con la manifestación de misericordia más grande que Dios nos ha querido regalar; Su resurrección y la vida.

 

.Damos gracias por todas las personas que trabajaron en el montaje de esta obra. Sabemos que fueron meses de esfuerzos y ensayos para presentar esta reflexión que siempre es momento de evangelización.