El pasado domingo, 14 de octubre de 2018 se realizó en el Centro Misionero la misa de envío de P. Miguel Querin, CMV quien partirá para Italia a principios del mes de noviembre.  Cientos de personas de distintos pueblos de la isla se dieron cita para acompañar a P. Miguel y agradecer por sus 10 años de vida sacerdotal y misionera en Puerto Rico.

Con la presencia de sus padres, Angelo y Franca, sus hermanos de comunidad, amigos y conocidos, P. Miguel agradeció a Dios la oportunidad de vivir estos diez años en tierra borinqueña.  Agradeció a sus padres por darle la vida y cultivar esa chispa misionera que Dios puso dentro de su corazón.

Compartió asi la experiencia de cuando llegó a la isla. Dijo que vino con la encomienda de comenzar la construcción del nuevo centro misionero.  Mencionó que, aunque le gustaba la idea de preparar el edificio, le preocupaba perder su objetivo como misionero que es la evangelización.  Se sentía intranquilo al pensar en regresar a Italia y que le preguntaran sobre su experiencia misionera. Compartió que no deseaba ser conocido como “el misionero que fue a construir una casa”.  Sin embargo, el trabajo con el centro misionero lo puso a trabajar “codo a codo” con muchas personas que de otra manera no hubiera conocido y con las cuales entró en una relación de amistad.  Cultivó relaciones con personas  gracias al ministerio sacerdotal y la animación misionera. Y así, de esta forma, pudo conocer  a personas recorriendo muchísimos pueblos de nuestra isla.  Mencionó cómo poco a poco fue adquiriendo la madurez y la sabiduría de poder ver una realidad de pueblo y poder comprender que es más importante las relaciones que las cosas por hacer. Dijo que estos son parte de los dones recibidos en estos años a través de las personas.

Explicó también cómo la experiencia del huracán María lo marcó profundamente “por la experiencia sagrada que le hizo hacer”. Comentaba que la experiencia después del huracán fue como “celebrar una misa que duró días”, en las que pudo experimentar el dolor, la desolación y a la vez la esperanza de la vida que renace. 

Finalmente, P. Miguel compartió cuatro cosas que se lleva para recordar siempre a Puerto Rico:

  1. Un racimo de guineos - el guineo crece en manos y las manos en el racimo. Esto habla de comunión, de unidad, de familia. 

  1. La flor de maga - esta flor es particular: es como una trompeta, un cono, un oído que escucha la Palabra de Dios. Otro aspecto es que desde el centro de esta escucha, sale hacia los demás regalando lo más precioso que tiene: la fuerza de la vida.

  1. El comején - ¡que clase de fuerza tiene este animalito! Es como la tenacidad de nuestro pueblo, que azotado por la naturaleza, las injusticias, la economía, entre otros, no se rinde, nunca suelta, va hacia adelante.