Queridos voluntarios, miembros asociados y amigos de la Comunidad,

Faltan pocas horas para la noche santa. Escucharemos una vez más esos cortos versículos del Evangelio de Lucas que nos narran de modo tan sencillo el sorprendente Misterio de la Navidad: “Esto les servirá de señal: encontrarán un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.” (Lc 2,12)

Le deseamos a cada uno que acoja con renovado estupor y con profunda gratitud la venida de Dios: ¡Cuánta esperanza y consolación! Dios ya no es el “totalmente Otro”, sino “el Absolutamente cercano, el Emanuel-Dios-Con-Nosotros”, como ha dicho Papa Francisco hace unos días. Un Dios que se hace tan cercano que se vuelve uno de nosotros, que asume el nombre, el rostro y la historia de cada persona que encontramos en nuestro camino.

Como los pastores hicieron aquella noche, reconozcamos también nosotros el gran signo de Su infinita Ternura en el frágil niño de Belén, Sus huellas en los pequeños hechos de cada día.Acojamos su Ternura y llevémosla juntos al mundo, sobre todo a quien vive marginado y en situación de pobreza.

Con este mensaje llegue a ustedes mi gratitud y la de toda la CMV por cada gesto de ternura, de compasión, de relación, de compartir con los cuales, durante este año, han sido canal del amor de Dios para los hermanos, para la Comunidad, para los pequeños y marginados. Sigamos construyendo juntos una Comunidad que sea signo del Dios que se inclina hacia los pobres y hacia los últimos; sigamos saliendo por las calles del mundo para llevar el don que hemos recibido gratuitamente.

Es también gracias a cada uno de ustedes que, dentro de algunas semanas, abriremos una nueva misión en Burkina Faso, daremos inicio a nuevos proyectos a favor de las personas a las cuales somos enviados en Costa de Marfil, Mozambique, Brasil, Perú, México, Italia y Puerto Rico, seguiremos acogiendo a los refugiados y a los que piden asilo en nuestras comunidades, compartiremos el gozo de ser alcanzados por el amor de Dios con todos aquellos que encontraremos.

¡Ustedes son realmente uno de los más bellos regalos de Dios para nosotros y estamos felices de tenerles como hermanos de la gran familia CMV! ¡Feliz Navidad!

P. Amedeo Porcu

Presidente