Hoy vivimos un encuentro extraordinario con todos los GimVi con motivo del momento que como país estamos viviendo. La tierra sigue temblando y aunque esto puede ser normal para tantos países, para muchos en nuestra patria es una experiencia nueva. Desde hace 101 años Puerto Rico no vivía un terremoto. Podríamos decir que 4 generaciones no han vivido una experiencia de esta naturaleza. Hoy nos encontramos con los grupos para compartir sentimientos, emociones. Aun cuando no hayamos estado en las áreas más afectadas, este fenómeno de la naturaleza ha levantado en las personas muchas tensiones y emociones muy fuertes.

El encuentro de hoy comenzó con un momento de oración dirigido por Padre Juan Ramón, quien nos invitó a vivir la comunión con los hermanos que están “en el ojo del tigre”, refiriéndose a las personas que viven al sur de la isla y que fueron directamente afectadas..

Ángel, casado misionero, nos invitó en una pequeña reflexión a mirar esta experiencia con ojos de familia extendida, porque, “lo hemos recibido como un don, por ser iglesia”.  Nos invitó a “mirarnos y reconocernos familia”, y, desde la comunión, “salir fuera para vivir el encuentro”.  Mencionó como “Hay profetas por ahí, refiriéndose a nuestro voluntario Paco”. Dijo que en la misa de aguinaldo, hablé con él  que le dijo: "Es que la naturaleza habla y se hace profeta y hay que escucharla". Añadía cómo el profetismo de la naturaleza nos  habla de cómo la injusticia hace que suframos más de lo que deberíamos. Mencionó como países que sufren un terremoto, como lo fue Haití, aún no se hayan recuperado mientras en otros países ocurre un terremoto y se recuperan con mayor rapidez. Y citando el versículo de Lucas 19.40  dijo: Si la gente calla las piedras gritarán.  Mencionó cómo la naturaleza nos está gritando.

 

Después de invitar al grupo a pensar qué queremos construir después de esto que ha pasado, que queremos corregir, nos recordó el peligro de quedarnos y cuidar solo de los nuestros. Mencionó la realidad de que somos una familia más grande. Nos invitó a pensar cómo le puedo dar sentido. Es tratar de contestar que Dios nos quiere revelar. Qué esperas de mí. Es una pregunta de fe. La fe es hacerse todos los días esta pregunta y se puede contestar a nivel personal y se vuelve una gracia y si se contesta a nivel comunitario es hacer iglesia. Luego de este momento de reflexión, nos dividimos en grupos para compartir sentimientos y tratar de dar respuestas a estas preguntas y también para recopilar material, ponerlo en cajas y poder llevar y distribuir entre las personas afectadas de manera directa.

En la misa algunos compartieron su experiencia. Susan, una joven del GimVi adultos/ jóvenes narró como había vivido el terremoto desde cerca ya que ella se encontraba en Guánica, uno de los pueblos más afectados. Narró el sufrimiento vivido y cómo logró responder para ayudar a otras personas conocidas a movilizarse para estar mas seguros.   Luego de otros hermanos que compartieron sus sentimientos, Padre Juán Ramón expresó cómo el, siendo extranjero, vio que el huracán había develado la pobreza que no se veía en este país. Sin embargo él expresa que el terremoto “ha sacado la riqueza que tiene la gente, la riqueza de la cercanía y añadió que esta es la fuerza que tenemos como hijos de Dios.

En estas semanas seguiremos coordinando esfuerzos para que esta cercanía siga haciéndose concreta y que en ella se revele esta fuerza del amor de Dios. Les pedimos que sigan rezando por nuestro país.