El pasado fin de semana, del 21-23 de febrero, recibimos con mucha alegría a 50 jóvenes entre las edades de 17-25 años para llevar a cabo el Je-Shuá #39. Fueron tres días de mucha armonía, disponibilidad y entrega. El fin de semana brindó a los jóvenes un espacio de reflexión, dándoles la oportunidad de examinarse y evaluar cómo están eligiendo vivir sus vidas. Agradecemos que estos procesos se puedan dar a la luz de la fe, pues sabemos que en el mundo que viven es difícil hacer este tipo de ejercicio, y sin embargo es muy necesario. 

Los jóvenes participantes venían de diversas experiencias de vida y en estos días encontraron un espacio de comunidad y acogida. Al final del retiro algunos compartieron sus testimonios. Un joven, emocionado, decía “En estos tres días me pude acercar a Dios más que nunca”. Otro se expresaba con firmeza: “Ahora Dios es el centro de mi universo y sé que lo seguirá siendo”.  De la misma manera, uno de los jóvenes mayores compartía que le impresionó ver a jóvenes de 17 y 18 años sacar de su tiempo para dedicárselo a Dios y reconocía que ojalá él hubiera tenido esta experiencia a esa edad, que hubiera escuchado lo compartido durante el fin de semana porque quizás hubiera evitado varios tropiezos en su vida. Agradecemos por sus palabras, porque nos confirman la belleza de esta experiencia y cómo es instrumento para que Dios se manifieste en las vidas de estos jóvenes. 

De igual forma, agradecemos la disponibilidad y entrega del equipo, que se donó con plenitud para poder llevar a cabo cada segundo de esta experiencia. También la providencia que se manifestó y los voluntarios que dieron de su tiempo para colaborar. Reconocemos que en ellos también Dios se hace presente, en cada sí, en cada acción y en toda su entrega. Estamos seguros que esta experiencia continúa siendo bendición para todos aquellos que de ella participan. Les pedimos que acompañen con sus oraciones a estos jóvenes, que se reincorporan a su cotidianidad, con sus dificultades, pero con una nueva mirada para enfrentarlas.