¡Es bello y alegre estar juntos! Con este lema inspirado por el Salmo 133 han sido recibidos los voluntarios de la CMV Arecibo al comenzar sus ejercicios espirituales del 5 al 7 de junio de 2015. 

La propuesta de un retiro de silencio presentada por los misioneros responsables de los ejercicios, P. Michele Querin, Ana Ivelisse Rodríguez y Elisabetta Pezzuolo, fue acogida con alegría por los voluntarios. Los temas y meditaciones permitieron profundizar en la identidad de la comunidad y el sentido profundo que tiene el ser voluntario en la misma, el carisma misionero, la vida fraterna que lo empapa todo, que es para siempre. Esto se experimentó concretamente en la manera en que, aun si algunos voluntarios no lograron estar presentes, sí fueron hechos presente a través de otros hermanos que los recordaron con conmoción. Con emoción profunda recordaron incluso a aquellos que han migrado a otros países, pero aun en la distancia se mantienen en contacto y continúan viviendo el carisma de la comunidad, además de aquellos que vivieron los primeros pasos del grupo y de la comunidad en Puerto Rico y ya han partido al encuentro con Dios. También P. Fabio Gatti, responsable de la comunidad en Puerto Rico y quien junto a Ana Ivelisse acompaña al grupo de voluntarios, envió una misiva desde Italia, en donde se encuentra por motivo de la Asamblea General Extraordinaria que se vive en la comunidad de Lonato del Garda, con saludos y deseos de una hermosa experiencia. 
 
Los ejercicios espirituales se han vivido haciéndose acompañar de varios textos bíblicos y, de manera particular, de la exhortación apostólica del Papa Francisco, Evangelii Gaudium, que continúa siendo una bendición para todos los sectores de la iglesia al invitarnos constantemente a salir de nosotros y nuestras estructuras para unirnos a otros amando total y desinteresadamente...adoptar la cultura del encuentro en contra de la cultura del descarte que se experimenta en la sociedad actual. 
 
Al final, como parte de la misa de clausura, algunos de los voluntarios con más tiempo en la comunidad compartían la alegría profunda y el agradecimiento por los días vividos pues hacía algún tiempo deseaban este espacio de silencio, meditación y de fraternidad.