Che tutti siano uno perchè il mondo creda. Gv.
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Cantinho dos amigos
 

Para dar vida
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A todo el ser humano
En la historia bimilenaria de la iglesia, el anuncio evangélico asumió nuevas formas y nuevas modalidades, pero nunca ha dejado de mirar a Cristo, que es el mismo “ayer, hoy y siempre”.

También nosotros como misioneros, anunciantes de la Palabra de Dios, queremos mirar siempre a Jesús que, enviándonos, nos enseña como llegar y amar a todos los hombres y a todo el hombre.

“Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Y al ver a la muchedumbre, sintió compasión de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor”. (Mt 9,35-36).

Es así como Mateo nos presenta al gran misionero del Padre, un Jesús comprometido no sólo en enseñar y predicar la Buena Nueva del Reino, sino también en hacerla una realidad concreta, restableciendo al ser humano en su integridad, curando a los hombres de sus enfermedades corporales y espirituales, para devolverle la libertad de hijo de Dios.


El mensaje evangélico nos coloca delante de las multitudes de hoy, hambrientas de Dios, de la verdad, de certezas, de valores, de dignidad y, casi siempre, de instrucción. El anuncio de la salvación y de la liberación ofrecido por Cristo en la cruz, nos compromete a liberar concretamente a los “crucificados” de nuestra historia.
El hombre, hoy, podrá creer que Dios lo ama si, como evangelizadores, nos hacemos cargo de la humanidad que sufre, del dolor de los pobres, de cada pobre.

Evangelización y caridad activa, evangelización y promoción humana, un binomio que no se puede separar, dos caras de la misma moneda que nos invitan a la comunión con Dios y con toda la humanidad.

Es por eso que, llegando en tierra de misión, junto con el anuncio explícito de la Buena Nueva, también procuramos crear estructuras de promoción humana y de desarrollo global del hombre, muchas de estas sostenidas por iniciativas de solidaridad promovidas en las diferentes comunidades.

De este modo promovemos la “construcción de puentes” que anulan las distancias, eliminan la discriminación y permiten que los hombres se vuelvan prójimos y hermanos.

Es así como crece y se  difunde la mentalidad del Reino de Dios.

Centros de acogida

Es una iniciativa que nació para responder a los problemas que afligen a las periferias de las grandes ciudades del mundo.
En América Latina son 120 millones, y quizás más, los niños que viven en la calle para huir de una familia que ofrece sólo violencia y miseria.
Il Centro de Acogida es un proyecto que trata de desarrollar una acción preventiva, ofreciendo a los niños un ambiente educativo y el calor de una familia.
Los objetivos del Centro son:

- crear un ambiente familiar donde los niños puedan experimentar la seguridad

- que viene del ser acogidos y amados a través de una comida caliente, de la posibilidad de ducharse o de un juego;

- ofrecer cursos de apoyo escolar;

-organizar cursos de formación profesional para introducirlos al mundo del trabajo;

- garantizar una asistencia médica de base que permita un crecimiento sano del niño.

Todas las actividades del Centro se llevan adelante gracias el servicio de algunos voluntarios, de educadores y donaciones de diferente tipo.

Centros Culturales para los jóvenes
La realidad juvenil que encontramos en los territorios de misión presenta necesidades y preguntas, a menudo comunes, que nos estimulan a buscar respuestas concretas. Decidimos, por lo tanto, proyectar la realización de un Centro Cultural para los jóvenes como un espacio donde pueden encontrarse y desarrollar sus capacidades humanas, culturales y espirituales.


Los Centros Culturales se proponen los siguientes objetivos:
- Prevenir la delincuencia, los vicios del alcohol y de la droga, la prostitución;

- colmar algunas carencias psico-sociales que la pobreza causa;

- ofrecer una instrucción que permita una actividad laboral justamente remunerada;

- crear conciencia respecto a las causas de la explotación y orientar a la opción de compromiso social para cambiar el país;

- ofrecer una biblioteca que gratuitamente ponga a disposición los textos y los materiales necesarios para la formación.

El Centro se sostiene gracias a la solidaridad de tantos voluntarios que ofrecen sus fuerzas,  tiempo libre, y contribuyen económicamente.
Actualmente esta actividad está en fase de realizarse en la misiones de Belo Horizonte, San Paolo, Texcoco.

El Centro Médico
Es un proyecto de solidaridad que nació para dar una respuesta a las exigencias de la situación sanitaria de las misiones de Lima (Perú) y de Yopougón (Costa de Marfil).

En las periferias de las ciudades, nos encontramos con una dramática situación sanitaria.

En las misiones donde el problema se percibe de manera más fuerte, implantamos un Centro Médico.

Los objetivos de los centros Médicos son:
- Dar una asistencia inmediata de primeros auxilios  a todas las personas que no tienen la posibilidad de ser internadas en un hospital;

- Realizar un servicio de  prevención y de control  de las enfermedades;

- Ofrecer a precios accesibles los medicamentos para las  enfermedades  más comunes a las personas de muy  bajos recursos;

- Instruir a las mamás sobre  las normas alimenticias e higiénicas a fin de prevenir las enfermedades infantiles.


Mensualmente atendemos  en nuestros Centros Médicos de 1,000 a 2,000 personas. Los beneficiarios contribuyen para las necesidades del Centro con una cuota simbólica que se invierte en la compra de medicamentos específicos para las enfermedades locales.

La mayoría de las medicinas, seleccionadas y empaquetadas con esmero, llegan a través de donaciones.

Actualmente estamos realizando este tipo de actividad En las misiones de Yopougon y de Lima, donde el Centro Médico ofrece un servicio de medicina general, pediatría, gastroenterología, obstetricia, odontología, psicología, laboratorio de análisis, farmacia. Todo esto es posible gracias a la disponibilidad de médicos y enfermeros voluntarios.

Las urgencias son muchas, pero pocos son los recursos disponibles para garantizar un servicio más calificado y eficaz.


El servicio voluntario sin fronteras
En estos años, varias personas, motivadas por las urgencias de la misión y por la necesidad de los hermanos, han deseado vivir una experiencia de voluntariado en uno de los países donde trabajamos.
El tiempo que cada voluntario dedica a esta experiencia está tomado, muchas veces, de las propias vacaciones y puede variar de uno a tres meses. No está excluida, claramente, la posibilidad de prolongar este período, según las posibilidades de la persona.

La comunidad local se compromete a acoger al voluntario, ofreciéndole la oportunidad de una gradual inserción, ayudándolo a percibir y a amar las riquezas y las pobrezas de aquel contexto.

Teniendo en cuenta las aptitudes y capacidades profesionales de la persona, favorecemos su participación para algunas actividades de carácter pastoral o de promoción humana.


 
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