Una historia que continúa
Paso a paso
Mirar la historia de nuestra familia
nos permite agradecer al Señor
por su presencia fiel y por todo
lo que ha obrado en la vida
de cada uno de nosotros.
También es ocasión para renovar
nuestro compromiso y nuestra adhesión
al don que ha puesto en nuestras manos.
nos permite agradecer al Señor
por su presencia fiel y por todo
lo que ha obrado en la vida
de cada uno de nosotros.
También es ocasión para renovar
nuestro compromiso y nuestra adhesión
al don que ha puesto en nuestras manos.
Mirar la historia de nuestra familia
nos permite agradecer al Señor
por su presencia fiel y por todo
lo que ha obrado en la vida
de cada uno de nosotros.
También es ocasión para renovar
nuestro compromiso y nuestra adhesión
al don que ha puesto en nuestras manos.

El primer Sí
Las misioneras inician su vida en común en un departamento puesto a disposición por una familia amiga en Quartu Sta. Elena (Cagliari - Italia). Mientras, los misioneros inician su experiencia en una pequeña casa en San Sperate a unos 25 km. de la residencia de las misioneras.

La acogida de la Iglesia
El don de las casas

Así se expresó el Cardenal Stafford: “La entrega del decreto de Fundación de una Asociación Internacional de Fieles y la aprobación de los estatutos constituyen un momento muy importante, sea para la vida de toda la congregación eclesial, sea para el Consejo Pontificio para los Laicos.
Con este acto la Santa Sede Apostólica acoge con alegría, en su seno, un nuevo sujeto que tiene como objetivo la santificación de sus miembros y la edificación de toda la Iglesia. Al mismo tiempo los fieles vienen confirmados por la Santa Sede en su propio derecho de asociarse para fomentar una vida cristiana más perfecta y de ejercer la propia actividad de evangelización en todo el mundo.”

nos permite agradecer al Señor
por su presencia fiel y por todo
lo que ha obrado en la vida
de cada uno de nosotros.
También es ocasión para renovar
nuestro compromiso y nuestra adhesión
al don que ha puesto en nuestras manos.
La prehistoria

El origen de nuestra historia acontece en el encuentro de P. Luigi Prandin y María Luigia Corona, Fundadores de la Comunidad Misionera de Villaregia, en Cagliari (Italia) a inicios del año 1975.
Habiendo previamente recorrido caminos diferentes, P. Luigi y María Luigia descubren una vocación común y específica a la comunión y a la misión. Desde el comienzo, en torno a ellos, surge un grupo de jóvenes deseosos de donarse a Dios para encarnar juntos esta vida de comunión abierta a la misión. Vida que caracterizó el camino del grupo.
Viviendo la Palabra de Dios, haciendo experiencia de amistad, abriendo el corazón a los hermanos más necesitados del mundo, fue naciendo en muchos la disponibilidad a responder con un compromiso total a aquello que se manifestaba como llamada específica de Dios.
El primer Sí
Después de un serio discernimiento, P. Luigi y María Luigia intuyen en su historia personal y en la experiencia compartida en Cagliari, los signos de un particular proyecto de Dios: fundar una Comunidad en la que la reciprocidad del amor sea opción común, libremente asumida como primer compromiso y condición para la misión ad gentes.
El 7 de noviembre de 1980, ofrecen su propio sí al Señor para fundar la que será denominada Comunidad Misionera de Villaregia.
La primera célula de la Comunidad nació en marzo de 1981, en la isla de Cerdeña(Italia), con la bendición de su S.E.R. Mons. Giuseppe Bonfiglioli, para entonces Arzobispo de la ciudad de Cagliari.
Las misioneras inician su vida en común en un departamento puesto a disposición por una familia amiga en Quartu Sta. Elena (Cagliari - Italia). Mientras, los misioneros inician su experiencia en una pequeña casa en San Sperate a unos 25 km. de la residencia de las misioneras.

La falta de recursos y las dificultades iniciales hallaron sentido en una radical opción evangélica y un confiado abandono a la Providencia.
La acogida de la Iglesia
Su Excelencia Reverendísimo Mons. Sennen Corrá asumió la responsabilidad jurídica de la Comunidad Misionera, en nombre de la Iglesia, reconociendo la originalidad y la autenticidad del carisma. Con el siguiente hecho, Mons. Corrá recuerda el primer encuentro con la Comunidad: “Me sentí impulsado por el Señor a animarlos y bendecirlos. Ellos buscaban un obispo que acogiera su Obra y en la diócesis buscábamos una realidad que estimulase de manera concreta, a la comunidad cristiana, a una participación misionera más intensa. Recibí este acontecimiento como una respuesta del Señor.”
El don de las casas
La diócesis de Chioggia bendice y anima el inicio de la nueva obra poniendo a disposición dos casas en el norte de Italia; una para los misioneros en Villaregia de Porto Viro, y una para las misioneras en Ca’ Pisani, un sector a dos kilómetros de distancia. El edificio de Villaregia fue construido por el párroco para ser usado como un pre-escolar y centro social, pero nunca había sido terminado ni usado para este fin debido al despoblamiento causado por los aluviones. Sin titubear el párroco nos entregó las llaves del inmueble que le costó tantos años de sacrificio, para que: “Dios lo utilice para una Obra suya”.

Ambas casas necesitaban trabajos de reestructuración y mantenimiento. Por eso los primeros años se caracterizaron por las diversas labores con el fin de adaptar aquellas estructuras a las nuevas necesidades. Desde el inicio la Providencia ha sido compañera fiel en el camino.
Una Familia que crece
Aprobación de Pontificia
El 26 de mayo de 2002 fue una fecha que marcó una etapa importante para nuestra Familia. El Cardenal James Stafford, Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, entregó a los Fundadores el Decreto de Fundación de la Comunidad Misionera de Villaregia como Asociación Pública Internacional de Fieles de derecho pontificio. En 1985 cruzamos los confines de Italia para abrir las primeras comunidades en misión: Brasil y Perú. En los años siguientes fundamos otras comunidades, tanto en Italia como también en otros países. Con el transcurso del tiempo, se unieron al sí de los Fundadores y de los primeros compañeros, el de muchos otros hermanos provenientes de diferentes lugares. Todos tenían en común un mismo llamado.
Aprobación de Pontificia
Este documento confiere a la Obra el reconocimiento pontificio, declarando que la Comunidad Misionera es, en su ser y en u actividad apostólica, expresión de la Iglesia universal.
Así se expresó el Cardenal Stafford: “La entrega del decreto de Fundación de una Asociación Internacional de Fieles y la aprobación de los estatutos constituyen un momento muy importante, sea para la vida de toda la congregación eclesial, sea para el Consejo Pontificio para los Laicos.
Con este acto la Santa Sede Apostólica acoge con alegría, en su seno, un nuevo sujeto que tiene como objetivo la santificación de sus miembros y la edificación de toda la Iglesia. Al mismo tiempo los fieles vienen confirmados por la Santa Sede en su propio derecho de asociarse para fomentar una vida cristiana más perfecta y de ejercer la propia actividad de evangelización en todo el mundo.”

La presencia del Cardenal Stafford expresa a la Comunidad todo el afecto y el ánimo de la Iglesia.















Una storia che continua
