El domingo 12 de junio hemos tenido el encuentro entre misioneros y voluntarios con motivo de la celebración de la Santísima Trinidad. Ha sido una bella ocasión para fortalecer los lazos de  fraternidad y de comunión que nos unen y de reflexión frente al Año de la Misericordia que estamos viviendo como Iglesia.

El pilar de toda la jornada ha sido la  virtud de la misericordia, que es el camino para llegar a vivir esa relación perfecta entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Es Dios quien nos  toma tal como somos, sin condiciones,  pero que nos transforma  si estamos dispuestos a amarlo. Hemos llegado a comprender que la misericordia de Dios hacia el hombre es Jesús.

Otro aspecto importante ha sido reflexionar la relación de misericordia que estamos viviendo entre  hermanos. Es ver al que está a mi lado como hijo amado de Dios que tiene una dignidad, es cargar con la responsabilidad de lograr que recobre su dignidad frente a la humillación de la miseria humana y que exige igualdad y proximidad. Como nos pide el Papa Francisco: “No murmurar, sino "misericordiar"”, es una invitación a no ver los defectos del hermano sino a apreciar y resaltar los actos buenos.

Finalmente se ha concluido el encuentro con la misa en la que pudieron renovar sus primeros votos 13 misioneros de nuestra  comunidad. Ha sido también una bella ocasión para despedir a nuestro hermano Adriano quien partió a Bello Horizonte al día siguiente y de acoger a los nuevos voluntarios  Nemesia Dionisio, Evy Reina y la pareja Ernesto y María Helena de nuestra familia CMV de Lima.

Agradecemos infinitamente a Dios por este encuentro entre voluntarios y misioneros que nos une cada vez más en el carisma y en las elecciones profundas que estamos tomando en el camino.