Salgamos con las “Bolsitas Misioneras”

El lunes 30 de mayo un grupo de hermanos que componen los Grupos misioneros de la Comunidad de Arecibo y otros que participan de los retiros Emaús se organizaron para repartir entre los deambulantes de la zona metropolitana unas “bolsitas misioneras” con algunos productos que pudieran servir a estos hermanos en sus necesidades. Esta actividad ha sido el fruto del pensamiento y la acción de la hija de una voluntaria de la Comunidad que provocó esta red de solidaridad para estos hermanos. Aquí reseñamos como nació esta iniciativa contada por Sandy, voluntaria de la Comunidad de Arecibo.

El 31 de diciembre, Génady, Gino y yo nos dirigimos hacia el supermercado y en el camino nos detuvimos en tres semáforos donde nos encontramos a varios deambulantes. Le comenté a mis hijos ¿Ven esas personas? ¡Para ellos no hay año nuevo, ni fiesta! ¡Mañana será otro día igual que hoy! No imaginaba lo que estas palabras hacían brotar en el corazón de mi hija. Alli había brotado un gran deseo de servir y ayudar. Esa semana, antes del 6 de enero, día de Reyes, se puso a dibujar en silencio. Pasado el día de Reyes, me enseñó el dibujo de dos corazones y me lo explicó detalladamente. Un corazón morado que para ella es el hermano deambulante  que es abrazado por el corazón rojo que somos nosotros impulsados por el amor de Dios representado por el corazón amarillo casi invisible. En sus palabras explicaba cómo quería compartir con los hermanos deambulantes de las cosas que tenemos en casa. Ella enfatizaba al decirme ¡Dar de los que tenemos, no de lo que nos sobra! Tomó una bolsa de compra amarilla, echó un libro de los evangelios, 2 paquetes de galletas y un jugo con el inmenso deseo de darle está bolsita a uno de esos hermanos que nos encontramos en los semáforos. Así comenzamos a buscar iniciativas parecidas pero un poco inconforme quería ofrecerles más. De ahí surgen todos los artículos personales, de higiene y alimento que se encuentran en la “bolsita misionera”. Ella quiso que la CMV acompañara este esfuerzo más allá de que fuera una iniciativa de ella. Con mucha timidez pero impulsada por el amor al prójimo, se lo presentamos a la comunidad y de ahí nació la propuesta de que los grupos misioneros aportarán también una “bolsita misionera” para los deambulantes. Con mucha receptividad, preparamos 35 “bolsitas misioneras”. Pusimos en oración esta pequeña iniciativa y logramos coordinar con Yolanda Aponte representante de Caritas, San Juan la posibilidad de canalizar este deseo.  Al hablar con Yolanda percibimos en ella la acogida que sentimos en la CMV. Halagando la iniciativa nos hizo varias sugerencias muy útiles para maximizar los  dones dados.  Nos llevó a conocer a los hermanos en necesidad mayor. La experiencia fue una muy rápida. Ellos están acostumbrados a recibir de las personas ayudas y seguir caminando. Yolanda y su equipo nos prepararon una carpa con una mesa y nosotros con el grupo de los Gimvis y Génady junto con otros 2 niños de los GimVi repartimos las “bolsitas misioneras”.  También nos movimos hasta dónde estaban los que no se habían acercado a la mesa. Ella estaba muy feliz con la experiencia vivida. Ahora nos queda preparar más bolsitas misioneras para continuar ayudando a nuestros hermanos.