Missione Albania Scutari Villaregia CMV Servizio

El domingo 20 de agosto terminó “Misión Albania”. Desde el 6 de agosto, decenas de jóvenes han participado junto a la CMV a una verdadera experiencia de misión en Scutari (Albania), descubriendo la historia, la cultura y el día a día del pueblo albanés. A la vez han brindado un servicio a la Iglesia por medio de actividades de recreo, de evangelización y servicio entre la Misioneras de la Caridad.

Después de 15 días de servicio animando dos campamentos para niños y chicos en los pueblos de Beltoje, Dobrac y Fermentin y de servicio en el centro de acogida para discapacitados de las Misioneras de la Caridad, la edición 2017 de “Misión Albania” se acabó. Muchos los encuentros vividos y los testimonios  escuchados por los jóvenes por parte de los que vivieron la guerra. Muy bellos los momentos de compartir y de oración que han unido a los chicos, los animadores y la población local en esta profunda experiencia de verdadera Misión.

Semanas intensas de las que derivo una promesa, pedida a voz en grito por los niños y chicos del lugar: “¿Regresaran el próximo año verdad ?”. ¡Si, habrá “Misión Albania” también el próximo año!

¡DESCUBRE MISIÓN ALBANIA 2017!


 

P Luca Vitali ha vivido hombro a hombro con los jóvenes “Misión Albania”…He aquí su testimonio.

Misión Albania y los sueños vueltos a descubrir

“Melissa es una de las niñas que nos encuentra cada mañana. A Marco le confía su secreto: “De grande quisiera vivir en un castillo y me gustaría que tu vinieras todavía a jugar conmigo”. El joven scout retiene el secreto como perla preciosa y a la hora de la despedida recibe un don. Melissa ha dibujado su castillo para él, para que se recuerde que los sueños compartidos pueden volverse realidad. El día siguiente visitamos un pueblito.

Una joven de 15 años será’ dada en matrimonio a un hombre de treinta años desconocido en cambio de un celular y algo de dinero a la familia que vive en una barraca. Tal vez volveremos a verla en Italia, en alguna calle. Joven usada, princesa violada en su realeza.
Cruzo las dos historias y entiendo a Melissa. Y a las lágrimas de Marco y de los jóvenes que veo partir. Tienen los ojos lucidos aunque detrás de un cuerpo de gigantes. Han trabajado duro para sacar una sonrisa del rostro de esos niños y chicos. Una mañana también los han pintado: parecían realmente principitos y princesitas como los de las fabulas. Pero la realidad es otra.

 

Alguien dice que en Albania los niños no son felices, en especial modo los de los pueblitos. No valen nada, sobre todo las mujeres. A menudo las familias deciden en lugar de ellos. La escuela no los forma y a veces a los 18 años no saben leer ni escribir. Viven en un mundo de corrupción adónde vas si eres violento y gritas o golpeas más fuerte. Fruto de un régimen que durante 50 años ha eliminado la confianza y la fraternidad, quitando la belleza, la cultura, el arte, las diferencias, monopolizando el pensamiento y negando a Dios.
Entonces pienso que tiene sentido la Misión Albania porque ofrece una pequeña gota donde se vislumbra un Castillo de Melissa. No es lo de las fabulas. Es el castillo de la fraternidad, de la amistad, del servicio. Y gracias a este Castillo, percibido siempre más verdadero, todos hemos cambiado.

Lo cuenta Michele: “Cuando partí me prometí enseñar algo y educar mejor que pueda a estos niños. Bueno… no se dio… me di cuenta que han sido ellos que me enseñaron algo. Me han enseñado que significa ser pobres: ser las personas que más tienen que dar en esta tierra”.
Giacomo añade: “Vayan niños, corran y vuelen hacia su sueños, no teman, me han hecho experimentar que soy capaz de amar, les agradeceré para siempre”.
Y Serena: “Las sonrisas de los niños que me han llenado el corazón no los voy a olvidar”.

¿Porque? Porque el cambio interior que todos sentimos no es el fruto de una emoción pasajera sino más bien de una nueva conciencia: la misión te hace tocar de cerca que es posible vivir en el castillo de Melissa porque es el castillo del Reino y Jesús lo ha soñado en ella y para ella. “Que todos sean uno para que el mundo crea” (Jn 17,23).

Si, la misión nos ayuda a volver a agarrar nuestros sueños, los sueños de las personas que encontramos y el Sueño grande de Dios y a ponerse en juego para que se vuelva siempre más realidad”.
 

P. Luca Vitali
 

 
P. Luca Vitali, misionero de la CMV.

¡Hasta el proximo año!