bautismo
 El domingo pasado la celebración en el templo de Quebrada de Retamal.

Desde hace siete meses algunos misioneros de la comunidad de Lima están llevando adelante la preparación para la primera comunión de siete niños en una de las periferias sureñas de la capital del Perú, llamada Quebrada de Retamal. Es una grande zona de invasiones recientes donde hay pueblos que apenas se están formando, donde todavía faltan agua, luz y los servicios básicos para una vida dignitosa.

Se trata de niños que por primera vez escuchan hablar del amor de Dios y de la persona de Jesús, y que en el mes de Diciembre recibirán la primera eucaristía.

Uno de los misioneros que esta en este servicio dice: “ ha sido un encuentro muy bello con Dios a través del servicio que hacemos como Comunidad dando la catequesis a un grupo de niños, la sorpresa ha sido ver como Dios se hace presente en ellos y sus familias, y nosotros en ello sentimos la responsabilidad de dar el anuncio de la  Buena Nueva que hemos recibido cada bautizado, sobre todo en el contexto donde nos encontramos, puesto que es una periferia dentro de la periferia de Lima y son pueblos que apenas se están formando”.

Todavía en esta zona no hay una presencia estable de la Iglesia católica; estamos apoyamos un padre franciscano que todos los domingos sale de su parroquia para ofrecer a este pueblo un encuentro con Dios a través de la celebración de la misa, mientras los misioneros están ayudando el pueblo con la preparación para recibir los sacramentos.

Una característica bonita que todos los niños perciben y también las familias comentan es la unidad en la diversidad pues los misioneros que acompañan la catequesis son de Costa de Marfil, Brasil, Perú y México. LLesi, madre de dos hijas que están en la catequesis dice que está muy contenta pues “percibo que existe un clima de familia, y una preocupación con mis hijas y con mi familia que en ningún lugar se encuentra”. Ella también completó diciendo “En la catequesis mis hijas aprenden cantos en otras lenguas y se abre más al amor universal”.

Es exactamente esto que la Comunidad Misionera tiene como carisma especifico, ser comunidad para la misión. Una de los misioneros expresa como está siendo esta experiencia de evangelizar juntos y anunciar la Buena Nueva, “sé que no estoy solo en esto, somos un equipo y una Comunidad que nos apoya y por eso es muy bello compartir esta experiencia, ya que Dios ha deseado que podamos vivir esta misión juntos como hermanos de diversas nacionalidades pero unidos por el anuncio de la Buena Nueva. Aún nos falta un tramo por recorrer pero el gozo y la alegría no se terminan siendo Dios que nos envía a anunciar.”

Acompañemos con la oración esta tarea pastoral, encomendando estos niños y sus familias en nuestras oraciones en este mes misionero.
 

 

el gozo de la vida nueva