Es con estas palabras que nuestros misioneros salieron de la casa Sembrando esperanza después de una tarde de compartir, y de escuchar el testimonio de las obras de Dios en la vida de los hermanos enfermos.

Sembrando esperanza es una casa en la cual viven cerca de 20 hombres de varias ubicaciones del Perú recuperándose de la TBC (tuberculosa).

El motivo de la fundación es transformar la vida de jóvenes con tuberculosis que viven en situación de calle en Lima. La realidad de la calle es muy dura y les expone a drogas, prostitución, violencia, discriminación, criminalidad y enfermedades. Los jóvenes son especialmente vulnerables a diferentes infecciones como la de tuberculosis por culpa de malnutrición, falta de higiene y malas condiciones de vivir. Muchos de los jóvenes mueren a causa de la tuberculosis. En la casa los chicos obtienen un hogar para vivir, apoyo en el tratamiento, alimentación y todo el amor que puedan recibir para poder recuperarse. Un objetivo importante es apoyarles en integrarse en la sociedad, mandar al colegio y buscar un trabajo digno. 

 

“Es una casa muy bonita,  porque creo que en Perú no hay casitas como esta para adultos, pues tiene siempre para niños, drogados, abandonados...”
Eduardo – interno de la Sembrando Esperanza

  Este proyecto fue un sueño de Jenny Huaman Sulca, una profesora y trabajadora social que ha trabajado muchos años con niños y jóvenes en situación de calle. Durante este tiempo entendió que tuberculosis es uno de los problemas más grandes con que se enfrentan la gente en la calle y que causa muchos muertos en esta población. Aunque el tratamiento es gratuito no es posible obtenerlo si no tienes un hogar y una dirección fija como es un tratamiento largo y duro que exige unas condiciones estables y adecuadas con alimentación, reposo y lejos de una situación de drogas y peligros que impide el tratamiento. Por eso Jenny entendió la necesidad de una casa hogar que les ayuda con el tratamiento y las condiciones que necesitan para recuperarse. Y así empezó Sembrando Esperanza Perú. 
             La vida de esta casa hogar es verdaderamente una vida familiar, aquellos que ya están mejor ayudan en la casa, asistiendo a los hermanos enfermos, lavando los platos, cocinan cuando necesita.  Juan Carlos, interno de la casa nos dice así: “Yo me siento parte de esta familia, hago esto con mucho amor, con el corazón… Percibo que nada es imposible para Dios…”

Hoy la casa sigue ayudando a jóvenes con tuberculosis de la calle y ya vimos muchos resultados positivos de chicos que no solo salieron de su enfermedad sino también pudieron transformar sus vidas, estudiar, trabajar y salir de la calle, todo este sucede gracias al apoyo de la Iglesia local, IFMSA (Federación Internacional de Estudiantes de Medicina) de Suecia y mucha gente buena de todos lados que viene a apoyar el proyecto sigue creciendo.