El pasado fin de semana, del 27 al 29 de septiembre, tuvimos la dicha de llevar a cabo el Je-Shuá #38. Del mismo participaron 55 jóvenes de las edades de 17-25 años, que se lanzaron a la experiencia con mucho ánimo, entrega y honestidad. Cada Je-Shuá es diferente, pues las experiencias que se viven cada fin de semana enriquecen y ayudan a profundizar el retiro. Sin embargo, verdaderamente, este fin de semana se pudo vivir con mucha plenitud gracias a la disposición tan grande de tanto los jóvenes retiristas como los del equipo, que se entregaron con mucho gozo.

Esta experiencia fue un regalo para que los jóvenes pudieran reflexionar, evaluar su vida, sus elecciones y su relación con Dios. Confiamos en que se convierta en una herramienta para asumir sus vidas, de manera cristiana.

Al final del retiro, varias personas compartieron sus sentimientos y cómo habían vivido estos tres días. “Para mi el retiro fue una salvación. Me siento amada por ustedes,” compartía una chica muy conmovida a la vez que agradeció por la persona que la había invitado. 

Otra chica comentaba con lágrimas en sus ojos : “Yo lo veía sonriéndome”, refiriéndose a la imagen de Je-Shuá.  

Agradecemos por cada experiencia que se vivió en este Je-Shuá. Sabemos que el Amor de Dios se manifestó en cada persona que allí estuvo y vivió con entrega e intensidad cada momento.